El Operativo Apolo 9, ejecutado entre la noche del 2 y la madrugada del 3 de marzo de 2026 en Guayaquil, permitió la aprehensión de 27 personas y el decomiso de cientos de paquetes de droga. Además, la Policía Nacional identificó un nuevo modus operandi utilizado por estructuras criminales para el transporte de sustancias ilícitas.
La intervención se desarrolló en los 12 distritos de Guayaquil bajo coordinación de la Zona 8 de la Policía Nacional. Según informó el coronel Juan Carlos Soria, subcomandante de la Zona 8, durante el despliegue se incautaron 869 paquetes de droga —presumiblemente cocaína y marihuana— y 83 bloques de heroína.
Uno de los hallazgos más relevantes fue la detección de una nueva modalidad de transporte: furgonetas con vidrios polarizados en el área de carga para ocultar el contenido y evitar controles.
¿Cuál es el nuevo modus operandi detectado en el Operativo Apolo 9?
De acuerdo con el coronel Soria, las organizaciones criminales utilizan vehículos aparentemente legales, sin reporte de robo, para trasladar grandes cantidades de droga hacia distintos puntos de la ciudad.
En el sector del puente de la Unidad Nacional, que conecta Guayaquil con Durán y Samborondón, agentes interceptaron una furgoneta con estas características. Durante la inspección se hallaron 869 bloques de droga ocultos en sacos de yute.
El caso más llamativo se registró en La Puntilla, en Samborondón. Allí, unidades de inteligencia identificaron una furgoneta que transportaba 776 bloques de marihuana provenientes de la provincia de Los Ríos con destino a Guayaquil. El vehículo tenía adheridos mensajes religiosos en su carrocería.
“El uso de simbología cristiana constituye un nuevo modus operandi. Buscan mantener un perfil bajo y evitar controles policiales”, explicó Soria.
¿Qué más dejó el Operativo Apolo 9 en Guayaquil?
Además de la droga incautada, las autoridades decomisaron cigarrillos de contrabando en el sector de Los Esteros, así como fusiles y otras armas de fuego.
La Policía detalló que estos elementos forman parte del engranaje logístico y financiero de las estructuras delictivas intervenidas. Según Soria, el hecho de que el vehículo no registrara denuncia de robo hace presumir que habría sido utilizado de manera recurrente para el transporte de sustancias ilícitas.
Las investigaciones continúan para determinar el alcance de la red y posibles conexiones con mercados internacionales. El Operativo Apolo 9 forma parte de las estrategias de contención del narcotráfico en la Zona 8, una de las áreas con mayor incidencia delictiva del país.
